Más de 6.000 personas abarrotaron el recinto del Festival del Sónar en Barcelona, durante su primera jornada
Sobre el escenario destacaron las tímidas irrupciones de los Beastie Boys y los FM3 Play
(Noticiascadadía/Agencias).- El trío neoyorquino
Beastie Boys, en lo que supuso su bautismo
barcelonés, fue la gran estrella de la primera
jornada del Sónar, sin obviar al dúo de djs
FM3.
Todavía alumbraba el sol cuando un aluvión de
público se aglutinó alrededor del escenario Hall
del Sónar sobre el que el estadounidense Christian
Viran y el chino Zhang Jian, FM3 Play, debían
pinchar con unos artilugios de fabricación propia:
los Budha Machine. La expectación era absoluta,
pero apenas duró unos minutos. El resultado de su
extraño concierto rodó entre la indigación de los
asistentes y la paranoia pasional de los
incondicionales
Aun así, la fiesta se vivía abajo, a lo largo y
ancho del recinto, donde el público se ofrecía a
desmesuras de todo tipo. Desde el suelo o desde el
más improvisado de los podios, el contorneo
insinuante de figuras era continuo. Tacón de aguja
y bikini, la cuestión, gracias a una suave
temperatura mediterránea y a un sol reluciente, era
mostrar carne. Aunque si el calor lo ponía el roce
constante de los asistentes ligeros de ropa en un
puro «ir y venir» por los seis escenarios, el frío
llegaba de oriente, ya que los White, una formación
de Pekín (China), demostraban que el sonido del
órgano Hammond puede llegar a ser desgarrador si se
combina con un sintetizador prehistórico. También
rasgados eran los ojos del individuo que se
escondía tras el nombre de Burning star core, un
natural de Taiwán, pero residente en Ohio, que se
ha comportó en el Sonar Complex como un ex niño
prodigio afectado por hikikomori.
Modesto, muy modesto fue el británico James Holden,
quien cuando el espacio del Sónar Village estaba
lleno de espectadores, en una de las primeras
sesiones de la tarde, se situó en un recóndito
segundo plano, en un escenario casi oculto por los
árboles, mientras la gente bailaba casi sin saber
que alguien estaba pinchando.
La guinda llegó, después de infinitos experimentos
musicales, con la noche y la luna. Los Beastie Boys
llegaron y sedujeron en un programa instrumental
sobrio y minimalista, muy lejano de su eterno
discurso gamberro. No fue una alucinación, sólo la
primera de sus irrupciones. En la segunda, a buen
seguro, los Beastie Boys no defraudarán a los que
tienen más ganas de fiesta loca.
Poesía visual y magia para los sentidos. El CCCB,
que tradicionalmente se ha destinado a espacio de
exposiciones, en la presente edición acoge la
creación de siete instalaciones interactivas de
trabajos artísticos hechos con nuevas tecnologías y
tres espectáculos de magia digital. En la muestra,
titulada 'Et voilà!', se puede soñar despierto y
disfrutar como un auténtico enano. No en vano, los
protagonistas de la muestra son unos minúsculos y
traviesos personajes, llamados Kobitos.
Toda una fauna delirante capaz de superar los
sueños del más común de los mortales.













