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sábado, 16 de junio de 2007 :: Noticiascadadía > Música

Más de 6.000 personas abarrotaron el recinto del Festival del Sónar en Barcelona, durante su primera jornada

Sobre el escenario destacaron las tímidas irrupciones de los Beastie Boys y los FM3 Play

Foto: Más de 6.000 personas abarrotaron el recinto del Festival del Sónar en Barcelona, durante su primera jornada

(Noticiascadadía/Agencias).- El trío neoyorquino Beastie Boys, en lo que supuso su bautismo barcelonés, fue la gran estrella de la primera jornada del Sónar, sin obviar al dúo de djs FM3.

Todavía alumbraba el sol cuando un aluvión de público se aglutinó alrededor del escenario Hall del Sónar sobre el que el estadounidense Christian Viran y el chino Zhang Jian, FM3 Play, debían pinchar con unos artilugios de fabricación propia: los Budha Machine. La expectación era absoluta, pero apenas duró unos minutos. El resultado de su extraño concierto rodó entre la indigación de los asistentes y la paranoia pasional de los incondicionales

Aun así, la fiesta se vivía abajo, a lo largo y ancho del recinto, donde el público se ofrecía a desmesuras de todo tipo. Desde el suelo o desde el más improvisado de los podios, el contorneo insinuante de figuras era continuo. Tacón de aguja y bikini, la cuestión, gracias a una suave temperatura mediterránea y a un sol reluciente, era mostrar carne. Aunque si el calor lo ponía el roce constante de los asistentes ligeros de ropa en un puro «ir y venir» por los seis escenarios, el frío llegaba de oriente, ya que los White, una formación de Pekín (China), demostraban que el sonido del órgano Hammond puede llegar a ser desgarrador si se combina con un sintetizador prehistórico. También rasgados eran los ojos del individuo que se escondía tras el nombre de Burning star core, un natural de Taiwán, pero residente en Ohio, que se ha comportó en el Sonar Complex como un ex niño prodigio afectado por hikikomori.

Modesto, muy modesto fue el británico James Holden, quien cuando el espacio del Sónar Village estaba lleno de espectadores, en una de las primeras sesiones de la tarde, se situó en un recóndito segundo plano, en un escenario casi oculto por los árboles, mientras la gente bailaba casi sin saber que alguien estaba pinchando.

La guinda llegó, después de infinitos experimentos musicales, con la noche y la luna. Los Beastie Boys llegaron y sedujeron en un programa instrumental sobrio y minimalista, muy lejano de su eterno discurso gamberro. No fue una alucinación, sólo la primera de sus irrupciones. En la segunda, a buen seguro, los Beastie Boys no defraudarán a los que tienen más ganas de fiesta loca.

Poesía visual y magia para los sentidos. El CCCB, que tradicionalmente se ha destinado a espacio de exposiciones, en la presente edición acoge la creación de siete instalaciones interactivas de trabajos artísticos hechos con nuevas tecnologías y tres espectáculos de magia digital. En la muestra, titulada 'Et voilà!', se puede soñar despierto y disfrutar como un auténtico enano. No en vano, los protagonistas de la muestra son unos minúsculos y traviesos personajes, llamados Kobitos.

Toda una fauna delirante capaz de superar los sueños del más común de los mortales.

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