miércoles, 9 de abril de 2008 :: Noticiascadadía > Panorama

"Muchacho, ¿tú bebes?"

Día a día con el candidato McCain

Foto: "Muchacho, ¿tú bebes?"

(Noticiascadadía/Agencias).- Cuando el abuelo McCain murió, un íntimo amigo de él, el célebre almirante William Halsey, agarró al joven vástago, entonces un muchacho de 17 años, con la promesa de transmitirle las mejores enseñanzas del laureado difunto. "Muchacho, ¿tú bebes?", le preguntó. "Tu abuelo siempre bebía bourbon con agua. ¡Camarero! Tráigale un bourbon con agua al chaval".

La anécdota ilustra el mundo marinero y rudo en el que McCain creció. Pero la verdad es que el alcohol fue un serio problema en la vida de su padre y lo fue también en la juventud del actual candidato republicano.

"Yo estaba fascinado por el romanticismo de la vida militar y permanentemente me esforzaba en cumplir con esa imagen; yo en realidad jugaba a ser un militar", cuenta en Pensacola, Florida, adonde el oficial de la Armada McCain llegó, después de graduarse en Annapolis, para ser adiestrado como piloto.

John McCain se siente a gusto entre una audiencia reducida, ya lejos de su juventud y con tantas cicatrices de guerra como él. Durante 200 años de la historia norteamericana, siempre ha habido un McCain de uniforme.

Un hijo del senador sigue la tradición. Sus raíces militares han marcado su carácter en todos los sentidos. Un vídeo que exhibe a su público y que recoge lo esencial de su biografía está salpicado de cinco consignas: tradición, valor, honor, sacrificio, gloria.

Pero McCain intenta no repetir esas palabras como conceptos vacíos -"la gloria no es una condecoración"-, sino como los valores de los que se ha servido para conocer a su país y comprender el papel que a él personalmente le tocaba desarrollar.

"En las Fuerzas Armadas", relata en Pensacola, "conocí la excepcionalidad de América, un país que no está enraizado en la tierra o en la sangre, sino en una idea, una noble e inspiradora idea".

Por esa razón entendió también que "la defensa de mi país no sólo es importante para la seguridad de mis compatriotas; es importante para el mundo, para hacer avanzar en un entorno hostil los ideales que creemos universales". "Yo fui parte de esa gran causa", afirma.

El joven oficial fue destinado al mando de un escuadrón en la base de Cecil Field, en Jacksonville, Florida, después de haber conocido de cerca la tensión de la guerra como piloto del portaviones Enterprise durante la crisis de los misiles en Cuba. McCain había madurado. "Yo era ya otra persona", recuerda ahora en esos mismos hangares. "Ya había entendido que el amor a mi país no es otra cosa que el amor a mis compatriotas".

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