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martes, 29 de enero de 2008 :: Noticiascadadía > Latinoamérica

Puntaltenses en la primera estafeta aeronaval de la Antártida

Vuelo de regreso de la Antártida del 2-P-3 en compañía de una nave de apoyo (10 de febrero de 1952)

Foto: Puntaltenses en la primera estafeta aeronaval de la Antártida

(Noticiascadadía).- Dijo Jorge Luis Borges que la historia es siempre pudorosa: enemiga de los fastos y las conmemoraciones a los que somos tan afectos los hombres, ella se desliza silenciosa por los intersticios del tiempo y solamente mucho después, su huella se deja ver en todo su esplendor.

Y es cuando nos damos cuenta que un episodio que en ese tiempo se percibe como rutinario o menor, deviene con los años en digno de figurar en las páginas de los libros. Lógicamente, ese pudor se traslada a los protagonistas de los hechos, quienes rara vez tienen conciencia de la importancia de los momentos. Algo así ocurrió con el vuelo de la primera estafeta postal establecida en el mundo hacia la Antártida, protagonizado por dos aviones anfibios Catalina de la Armada Argentina, en febrero de 1952:

“Bueno, en primer momento, no… era un vuelo rutinario, […] como lo que era ir a Ushuaia, como ir a cualquier otro lado, ir y volver sin ningún problema, contento, de que las cosas anduvieran bien, […]Para nosotros era un viaje de rutina. Y era si se quiere un desafío ahí a hacer una misión un poquito distinta a todos los días. […] después nos dimos cuenta a través de los años, que se recordaba como… ahí hablan los diarios, como un hecho, un ‘hito histórico’”.

El que habla es Pablo Dignani, un vecino puntaltense que fue uno de los tripulantes en este vuelo. Él es uno de los tres sobrevivientes de aquel grupo que integraban otros vecinos de Punta Alta: José Eugenio Parisi (hoy radicado en Santiago del Estero), Felipe Benenatti y Wilfredo Ciarallo, ya fallecido.

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