Villa Gesell sin límites: sexo, alcohol y descontrol son la última moda de la temporada
(Noticiascadadía/M1).- Los
dueños de los balnearios de
Villa Gesell denuncian que los
jóvenes duermen
borrachos en la playa, tienen
sexo en las carpas y
agreden a los serenos provocando
que las familias y la gente mayor
deje de ir a a la ciudad, publicó hoy el diario
Clarín.
“Los jóvenes son intratables. A la
mañana hay chicos tirados por la calle, en la
playa, borrachos, drogados. Los carperos los
encuentran teniendo sexo detrás de las carpas. Cada
tanto tenemos que arreglar las puertas de los baños
públicos porque las abren a patadas. El sereno
tiene que poner su mejor voluntad porque si va mal,
termina mal”, contó Alicia Pérez,
encargada del parador Ami.
Es que para algunos la salida, que comienza
usualmente en un departamento donde se hace “la
previa” con mucho alcohol, suele
terminar en la playa. Y a veces mal, como el
martes, cuando un joven de 20 años mató a golpes al
sereno de un balneario que quiso despertarlo
mientras dormía en el balbeario Pilotes.
El problema es que “algunos se quedan durmiendo
hasta el mediodía y conviven
con las familias que llegan a tomar sol. Por eso, y
porque no se puede dormir por los ruidos la gente
grande está dejando de venir o se va a las playas
del sur”, agregó Pérez.
Lo que relató la encargada del parador describe el
caso de la familia Fernanández, de
Vicente Lopez. “Este año optamos por Mar Azul. Esto
se volvió un descontrol”, comentó a Clarin Luis,
padre de dos nenas de cuatro y de siete.
María del Carmen Iribarren, dueña
del balneario horizonte, coincide con Pérez:
“Llegan de madrugada borrachos, se meten al mar
desnudos y después se quieren acostar a dormir en
las reposeras. Dejan botellas vacias, preservativos
usados. El otro día, seis pibes le quisieron
pegar al carpero con una mesa
porque les pidió que no durmieran en las carpas.
Llamé a la policía y tardó más de media hora en
venir”.
El inconveniete es que las
patrullas comunes sólo pueden
llegar hasta las laterales y al municipio le
mandaron una sola 4 x 4 para entrar a la playa en
caso de producirse desmanes. María del Carmen
expresa un sentimiento que parece compartido: “No
veo la hora de que llegue fin de mes para que se
vayan los jóvenes y vuelvan las
familias”.











